domingo, 24 de mayo de 2009

Lejos del consenso: los estudiantes en la asamblea universitaria, el rectorado y la reestructuración del consejo universitario


El 31 de marzo tuvo lugar la última sesión de la actual asamblea universitaria (2008-2009), la cual clausura el rectorado de Luis Guzmán Barrón. Durante esta se discutieron y aprobaron reformas en el estatuto de la universidad que cambian la composición del consejo universitario. Este suceso trajo a colación las reivindicaciones estudiantiles por mayor participación en la toma de decisiones y el controvertido estilo de nuestros representantes. En el siguiente texto comentaré estos eventos.


Unas breves definiciones. La asamblea, el consejo universitario y los REAs


Probablemente la mayoría de los lectores desconoce en qué consiste la asamblea universitaria y nuestros mecanismos de representación a través de los representantes estudiantiles (REA). Por ello y, dado que se acercan las elecciones de estos representantes, haré una breve explicación para introducir la problemática:

De acuerdo con el estatuto de la universidad, la asamblea universitaria es aproximadamente el equivalente de nuestro congreso. Está compuesta por 75 representantes de los profesores, la Iglesia y los estudiantes. Por nuestra parte tenemos 25 asambleístas (REAs), o sea un tercio. Sin embargo, la asamblea tiene, por lo general, atribuciones bastante limitadas. Se reúne apenas una vez por ciclo y toma decisiones de carácter general como pronunciarse sobre la memoria del rectorado, elegir al comité electoral o aprobar los planes multianuales. Asimismo elige cada 5 años al rector y realiza reformas al estatuto (que en los últimos años se han hecho más frecuentes). Los poderes efectivos están concentrados en el consejo universitario. Este cuerpo colegiado toma en el transcurso de sus sesiones (dos al mes) muchas de las decisiones importantes para la marcha de la universidad. Hasta la presente reforma estaba compuesto de 18 miembros: el rector, dos vicerrectores, seis directores académicos, cinco decanos, tres estudiantes y un representante de los graduados. Los directores académicos, funcionarios nombrados por el rector, y los vicerrectores casi siempre se alinean con éste a la hora del voto, garantizándole una mayoría efectiva en el consejo. Los estudiantes (quienes son, tácitamente, líderes de sus bancadas en la asamblea) asumen la función de incorporar las propuestas del alumnado en la agenda del consejo y de informar a sus compañeros sobre la marcha de la universidad.


Crónica de un fracaso


Al final del período de los actuales REAs (2008-2009), se votó la reorganización del consejo a raíz de una fallida propuesta de varios de nuestros representantes para implantar el tercio en este cuerpo, que llevó a la formación de una comisión que debía llegar a una solución de compromiso. En la propuesta final los estudiantes ganamos un asiento en el consejo (de tres a cuatro integrantes) y se incorporó a un jefe de departamento. Sin embargo la creación de un nuevo vicerrectorado y de la Dirección Académica de Relaciones Institucionales (DARI) llevó a que el balance de poder no se modificara sustancialmente. La nueva composición es pues: el rector, tres vicerrectores, seis directores académicos, cinco decanos, un jefe de departamento, cuatro estudiantes y un graduado. Ahora bien, no hay que ser completamente pesimistas: el rector no ha incrementado su cuota de poder, si bien esta aún es exorbitante, ha disminuido en una cabeza… de ahora en adelante necesitará al menos de un voto para imponer su voluntad.


El debate que tuvo lugar entre los REAs previo al debate de la modificación del estatuto y su posterior actuación durante la votación es bastante revelador de la vida política universitaria que se perfila, al menos desde mi perspectiva, crecientemente turbulenta. A propuesta de la consejera universitaria Diana Rodríguez (independiente), los representantes estudiantiles tuvieron dos reuniones previas a la Asamblea donde se votó la reforma del estatuto. En ellas se debatirían los dos puntos de la reforma del estatuto: la creación de la DARI y la nueva composición del consejo. Sobre el primer punto se acordó unánimemente votar en contra, sobre el segundo se decidió dejar en actas la disconformidad con el voto de los directores académicos en el consejo universitario. A la primera reunión asistieron trece REAs y a la segunda acudieron nueve. El acuerdo fue suscrito por todos los asistentes y ninguno de los REAs que no asistieron se pronunció en contra.


Durante la sesión de la asamblea los oradores que presentaron la postura estudiantil fueron Diana Rodríguez, a cargo de la oposición a la creación de la DARI y el consejero universitario Mariano Peró (UNES), a cargo de dejar constancia de la disconformidad con la composición del consejo. Sin embargo el segundo omitió toda expresión crítica en su intervención a pesar de haber participado en la reunión previa. Ante el reclamo de sus colegas el REA e integrante de UNES Vicente Avalos (quien también asistió a dicha reunión) aclaró que no todos los estudiantes en la asamblea compartían la oposición a las propuestas del rector. Al final, solo tres REAs votaron del modo acordado y una se abstuvo. Sumando tan sólo el voto contrario de tres profesores, la propuesta fue fácilmente derrotada.


Balances sobre la reestructuración


Quizás la postura de REAs como Diana Rodríguez que propugna el tercio pleno en el consejo universitario sea excesivamente radical. Al respecto existe un malentendido que circula entre la opinión estudiantil según el cual los alumnos habrían tenido alguna vez ese tercio y lo habrían perdido en los 90 a raíz de la incorporación de directores académicos directamente nombrados por el rector. Esto es un equívoco que debe ser aclarado: los estudiantes ganaron acceso al consejo universitario con el estatuto de 1968 (elaborado durante el rectorado de McGregor ajustándose a la ley 17437 de universidades de 1960) con apenas dos asientos, que fueron aumentados a tres en el estatuto de 1984 (el cual fue a su vez hecho para ajustarse a la ley 23737 de universidades de1983). Con la actual reforma que aumenta a cuatro los representantes se hace el primer incremento en 25 años y pasamos a conformar un quinto del Consejo. El ingreso de directores académicos a este cuerpo tuvo lugar con el estatuto de 1968. En estos 40 años no habido incremento en su número. Por otra parte, la incorporación de directores académicos al consejo universitario tuvo una lógica válida en su momento. Lo que se buscaba, tanto en la PUCP como en otras universidades, era limitar el poder de los decanos. Hasta ese momento todos tenían participación en el consejo, en el que eran mayoría. Además en sus facultades tenían tales atribuciones que tendían a volverse pequeños feudos. Con ese mismo criterio fue que se redujo el período de los decanos a tres años y se crearon los departamentos (que cumplen con las funciones administrativas y relegando a los decanatos a las académicas). Frente a toda esta evidencia considero que no debe primar una visión pesimista de esta reforma. El tercio en todas las instancias es, en el mejor de los casos, un ideal, y los ideales no se logran de golpe sino que son el producto de una serie de avances que, vistos individualmente, pueden parecer modestos.


Lo anterior no me impide considerar que la creación de la DARI es completamente innecesaria, ya que sus funciones son cumplidas por las oficinas de Protocolo, Relaciones Internacionales y Cooperación, Imagen Institucional, y la Dirección de Comunicación Institucional. Se trata claramente de una maniobra del rectorado para mantener su influencia en el consejo y la oposición de los REA ha sido legítima.


Lo que se viene…



La próxima asamblea, para la cual se postulan cerca de 100 candidatos, seguramente estará dominada por movimientos o alianzas estudiantiles de distinto signo. Esto posiblemente redunde en la existencia de bancadas con una actuación más disciplinada (pudiendo negociar en conjunto con otros REA a través de voceros) pero a la vez es muy probable que crezca la fragmentación. Al existir la posibilidad de una representación estudiantil dominada por los partidos (cuyos miembros tienen visiones del mundo a veces contrapuestas y compiten por avanzar los intereses de sus organizaciones dentro y fuera de la universidad) estimo que se dificultará la toma de posiciones de consenso. El independiente tiene pocas oportunidades en este esquema (posiblemente será absorbido por alguna agrupación de ser electo), lo cual significa que el estudiante de buena voluntad (aunque exhibicionistas no falten) que no tiene interés de unirse a los círculos de la política partidista, quedará crecientemente excluido. Es una situación que nos lleva a prever que la Asamblea del periodo 2009-2010 puede convertirse en un escenario más de la disputa entre las facciones de la política universitaria.


Para hacer frente a la nueva coyuntura entre los próximos REAs (entre quienes espero encontrarme dado que estoy lanzándome) hago desde ya algunas propuestas que espero que consigan mayor consenso que la posición ante la reestructuración analizada: el voto secreto en la asamblea universitaria (que prevendrá la manipulación de los REAs y permitirá un voto libre de parte de los profesores que serán así menos dependientes de la voluntad rectoral) y la instalación de una junta de portavoces de los grupos estudiantiles representados en la asamblea. Cada grupo tendría un vocero (que no sería necesariamente su consejero universitario sino el que muestre mayor capacidad de diálogo) y en reuniones previas a las votaciones de la asamblea definirían de antemano la forma en que votará el grupo. Estos acuerdos tendrán que ser anunciados públicamente. Así se optimizará nuestra labor parlamentaria y no habrá lugar para desagradables maniobras que solo resquebrajan la imagen de nuestros voceros.

sábado, 23 de mayo de 2009

La muralla de papel: bienvenida la celeridad en el proceso de matrícula estudiantil


Las semanas en que se reinician las clases son un buen momento para darle la bienvenida a los contingentes de estudiantes que vuelven con la expectativa de los cursos que los esperan. Naturalmente esperamos que hayan disfrutado con especial intensidad sus últimos días de vacaciones. Sin embargo, para no pocos la última quincena de esparcimiento se ha convertido en un calvario. El motivo de ello es el proceso de matrícula y la compleja serie de gestiones e instancias que implica. Me referiré a mi propio caso, que sólo ilustra el de muchos compañeros igualmente entrampados en esta maraña.


Imagínense estar egresando de Estudios Generales a la facultad, hacerlo con las notas más altas y habiendo cubierto en 4 ciclos más créditos de los requeridos… y darse con la sorpresa de que, en la matrícula virtual eres expulsado de las vacantes en cuanto horario te inscribes. No me explicaba a que se debía esta exclusión. Lo primero que temí es que mi preinscripción había fallado debido a una sobrecarga del sistema. Recordaba ha
berme prematriculado en 7 cursos pero no figuraba un sólo crédito. Tampoco estaba atrasado en mis pagos. Era sin duda una situación muy extraña. Tras consultar al secretario académico de la facultad a la que debía entrar me di con una sorpresa mayúscula: faltando dos semanas para el inicio de clases no había pasado a facultad, seguía en Estudios Generales Letras. La razón era que me faltaba el certificado de inglés del centro de idiomas. Resulta que la universidad exige que todo el que pase a facultad acredite saber inglés.

Por ello el ciclo pasado estuvieron publicitando un examen de esta lengua (o en su defecto la entrega de un certificado de conocimientos) para quienes pasaban a facultad. A pesar de ello el proceso no quedaba muy claro y en mi caso no pude llegar a distinguir si era para todos o sólo para quienes habían desaprobado la sección de ingles del examen de ingreso. El 24 de febrero –día de inicio de la matrícula- había vencido el plazo para entregar los certificados. Como resultado, todos aquellos que no tuvimos la fortuna de comprender la naturaleza del proceso quedábamos en una especie de limbo académico. Una gran ironía pues no solo tenía un consolidado curricular respaldando mi solvencia académica sino que mi inglés es fluido y tengo dos certificados que lo demuestran.

Afortunadamente pude apelar al decano de Letras e iniciar gestiones para que el centro de idiomas admitiese como válidos mis certificados. Digo afortunadamente porque al poco tiempo el decano salió de viaje por una semana. Tuve que recurrir a los buenos oficios de las secretarías académicas, que, a decir verdad, actuaron con celeridad. Pero esto no es todo, faltando una semana para el inicio de clases me encontré con que era eliminado de los pocos cursos donde había conseguido vacantes porque el sistema sólo elimina a los candidatos cuando culmina la matrícula virtual. Finalmente y tras una serie de arduas gestiones por parte de la secretaría académica de Letras para convencer al Centro de Idiomas de aceptar como válidos mis certificados de inglés conseguí inscribirme en seis cursos en la matricula presencial el miércoles de la última semana previa al inicio de clases. Se trató en propiedad de ser salvado por la campana.

Tal vez algunos consideren banal este relato. El problema al que me refiero, no obstante, es importante. Los procesos de matrícula son su expresión más dramática, pero en general los estudiantes de la PUCP estamos sometidos a una serie de procedimientos burocráticos que nos complican la vida (matrículas, pruebas extra-académicas, inscripciones, boletas, entrega de certificados) y, aún más, paralizan numerosas iniciativas (como las trabas a la difusión de esta publicación) y constituyen, a menudo, una auténtica muralla de papel. En el caso concreto de la matrícula considero que los puntos críticos son: los plazos rígidos para egresar de la facultad y adelantar cursos, la dispersión de instancias a las que se debe acudir, la falta de difusión e información clara sobre los requisitos para el proceso.

Agregaría como problemas secundarios (aunque no menos graves) las fallas informáticas que hacen creer a los estudiantes que han obtenido vacantes cuando en realidad no pueden matricularse y los cruces de horarios (agravados en los casos en que existan prácticas) que llevan al alumno a seleccionar combinaciones sumamente engorrosas. En estos momentos no tengo una respuesta clara para estos problemas (sobretodo para los segundos), me limito a plantearlos a la espera de que en un futuro nuestras autoridades tomen medidas al respecto y los estudiantes planteemos propuestas en ese sentido. Es más, tengo noticia de que en una facultad como Estudios Generales Ciencias no se da apoyo a alumnos que se retrasan con sus trámites. Hay, en suma, muchos ángulos desde los cuales criticar este estado de cosas que fustigan a todos los estudiantes y que traban a aquellos que quieren hacer algo por enriquecer la vida universitaria.

Artículo publicado en El Estandar Social el 4 de mayo del 2008.

lunes, 2 de febrero de 2009

La crisis acecha y suben las boletas de las pensiones: ¿Qué tienen en mente nuestras autoridades?

En estos meses he estado licenciando el blog . Con la universidad cerrada y habiendo salido de vacaciones estuve dedicado a cuestiones más mundanas: un viaje al Cusco, la playa, leer y escribir literatura. Supongo que cuando nos alejamos del vértigo cotidiano temas como la política se vuelven más lejanos. Pero en estos últimos días se ha vuelto imperativo volver a la realidad.


El alza

Ya muchos deben estar informados de este tema que se ha estado comentando extensamente estos últimos días. Mi nota probablemente no agregue más información a la ya existente, pues despues de todo no pertenezco a la REA y no he estado directamente involucrado en el problema. Me refiero al alza a todas luces excesivas de la tarifa de las pensiones en nuestra universidad. Este 21 de enero el consejo universitario, con el solitario voto en contra de nuestros 3 representantes estudiantiles, aprobó incrementar las boletas mensuales en un 6%. Se trata de un ajuste de rutina, que se efectúa todos los años en base a la variación del costo de vida. Por tanto, a simple vista, no habría motivo de reclamo pero resulta que se ha tomado como referencia el índice general de precios en vez de la del sector educación (3,5%) que en los últimos años había servido como criterio para aumentos. Esto es, sin duda, una arbitrariedad. Según nuestras autoridades si en los últimos años se había usado la tasa inflacionaria del sector educación y no la del índice general era porque estas eran casi iguales y era indiferente aplicar cualquiera de ambas. Sin embargo, cifras de INEI proporcionan información ligeramente distinta.

Año

I.P.C.

Inflación

Espac. Divers

A boleta

educacional

Serv. Cult y de Ens

del año

2003

2.48

2.7

1.99

2004

2004

3.48

4.0

1.72

2005

2005

1.49

2.4

1.41

2006

2006

1.41

3.5

1.1

2007

2007

3.93

3.07

2.43

2008

2008

6.65

3.87

3.13

2009


Vale la pena preguntarnos por qué durante años la universidad usa un índice de precios y de la noche a la mañana cambia a otro cuando la favorece más. Y por otra parte, ¿por qué deberíamos basarnos en la inflación general para hacer aumentos si el grueso de nuestros gastos se relacionan con cultura y educación? ¿Tiene mucho que ver el precio del pollo o del combustible con nuestros egresos? Y si se trata de alimentación, ya el aumento de 6% en el básico ha sido un gravamen más que suficiente. En todo caso observemos la variación que implica un aumento de 6% frente a uno de 3,5% en nuestras boletas.


2009-1

2008-1

ESCALA

CREDITO

DER.MAT.

CREDITO

DER.MAT.

1

201.30

32

189.90

30

2

263.90

42

249.00

40

3

351.50

56

331.60

53

4

467.60

75

441.10

71

5

629.10

101

593.50

95


Traduciendo estas cifras, la mensualidad de un alumno que lleva una cantidad promedio de créditos (18) se incrementa entre 40 soles (escala 1) y 130 soles (escala 5). Añadamos que, según el artículo 5 del reglamento de derechos académicos, si un alumno debe créditos deberá pagarlos en base a la tarifa vigente en vez de aquella que existía cuando contrajo la deuda. Esto implica que por una medida unilateral se complica la situación de los alumnos morosos. Y todo esto llega en un momento en que la crisis económica acecha a nuestro país. La marcha de la economía nacional no es en modo alguno indiferente a nuestro centro de estudios: en un futuro cercano no pocas familias podrían perder el empleo o ver mermados sus ingresos. Si esto ocurre muchos estudiantes se verán obligados a llevar menos créditos o a abandonar sus estudios. Ello disminuiría los ingresos de la universidad. De este modo, el excesivo aumento de las pensiones podría no ser la decisión más sensata en un contexto de probable penuria.

Algunas cuestiones borrosas

Es frecuente escuchar a muchos representantes estudiantiles afirmando que esta política económica responde a un proceso de elitización y al predominio creciente de criterios empresariales en el manejo de la universidad. Hay una serie de signos en este sentido: la creación de un amplio abanico de sistemas de ingreso sumada al aumento indiscriminado de las vacantes, la compra del posible Campus Este, el incremento del interés del préstamo educativo, la disminución del número de escalas (aunque esto viene de antes), las concesiones a empresas privadas dentro del campus, el predominio de los directores nombrados por el rector en desmedro de la participación de los decanos y representantes estudiantiles en la toma de decisiones. Quizás también haya sido reflejo de ello la construcción del complejo McGregor, estructura de grandes dimensiones y alto costo cuya utilidad no está del todo clara. Esto sin contar los altos ingresos y privilegios que se ha arrogado una pequeña cúpula que parece estar por encima del resto de la comunidad universitaria que implica no pocos gastos superfluos sin contar el resquebrajamiento del clima de igualdad que conlleva.

Sin embargo, lo más grave es que despues de habernos estado hablando nuestras autoridades durante años de un amplio superavit, repentinamente se menciona la existencia de un deficit que se buscaría cubrir con el incremento de las pensiones. Las cosas no quedan muy claras, sobretodo teniendo en cuenta las denuncias de nuestros REAS sobre la falta de transparencia en el presupuesto, cuyos detalles solo son de dominio de quienes lo manejan mientras que la asamblea apenas dispone de una versión general de los egresos que no permite un análisis serio. Lo cierto con esta actualización de las pensiones es que, como otras decisiones, se privilegia la necesidad de aumentar ingresos por encima de criterios de equidad, justicia o calidad académica y, sobre todo, no se rinde cuentas suficientes a la comunidad universitaria sobre el uso de estos ingresos

Iniciativa estudiantil

En respuesta a este estado de cosas la FEPUC, la REA, los centros federados y los tercios estudiantiles hemos convocado a una serie de acciones de protesta que se iniciarán con una concentración frente al edificio McGregor donde estará sesionando el consejo universitario este miércoles 4 a las 11. Se ha propuesto una serie de iniciativas con el objetivo de que no se nos aumente las pensiones sin rendirnos cuenta de los aspectos financieros que motivan estas decisiones, sobretodo cuando se teme que la situación económica que se viene no sea holgada. Entre las ideas más resaltantes está modificar el artículo 5 del reglamento de derechos académicos para suprimir los incrementos de las multas vigentes en base a las variaciones en la boleta (una política que contraviene abiertamente el código civil), mayor transparencia en el manejo del presupuesto con participación de representantes estudiantiles en su elaboración y ajuste de los cambios en las pensiones de acuerdo, exclusivamente, con la inflación del sector educación. Si los reclamos de los estudiantes por una política de cobros más justa no entra en el esquema de la gestión universitaria al menos podría esperarse que esta se base en un manejo económico responsable basado en el sentido común.

Como integrante del consejo de Letras me sumo a la campaña, en cuyas acciones estaré participando y a la que espero poder hacer algunos aportes. Aunque a veces tengo la impresión de que se busca el ruido de la protesta con cierta precipitación, esta sigue siendo la fórmula más conveniente para ser escuchados. Por ello expreso desde este momento mis deseos de que estas medidas puedan llevar a una pronta solución negociada que beneficie a toda la comunidad universitaria y no degeneren en una confrontación cerrada entre nuestras autoridades y sectores intransigentes de la dirigencia estudiantil (muchos de los cuales acaban de estrenar cargos en la FEPUC y los CFs) en busca de notoriedad.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Dejando de lado las buenas maneras: La presentación de Ollanta Humala en Sociales

El martes 18 de noviembre a las 6:00 PM tuvo lugar en nuestra universidad un evento esperado por los estudiantes interesados en el acontecer político nacional: la presentación de Ollanta Humala en el auditorio de la facultad de Ciencias Sociales en el marco del evento Líderes políticos y jóvenes analistas. Para más de uno, inferiero, debía ser algo trascendente estar ahí y confrontar personalmente a quien ha sido de alguna forma la cabeza de la oposición a este gobierno. Los temores de pifias de parte de algunos me parecieron infundados, pues despues de todo esta es una universidad pluralista y democrática en que el mayor interés es el saber... también esperabamos un ambiente algo más distendido de parte de los organizadores: no es una tradición en esta universidad cerrarle las puertas a los estudiantes que se interesan en participar en un evento sea quien sea el que está hablando. Sobretodo cuando en el evento se anuncia que el ingreso es libre. Ello me fuerza a narrar este evento excepcional (no sería deseable que se volviese una regla, claro está) y a la vez referirme a algunas reflexiones que me suscita.

Los hechos

Debo reconocer que tengo la mala costumbre de llegar tarde a más de una ocasión como ésta. En este caso fue absolutamente inevitable. Compromisos urgentes debieron hacerme salir de la universidad dos horas antes del evento y regresé con poco tiempo, a hora punta, con microbuses que se rehusaban a recoger pasajeros y un tráfico atroz. De todos modos mi hora de llegada fue razonable: 6:25. Según me comentan en esos momentos el evento recién empezaban. Pero ahí mismo yo y otros recién llegados nos dimos con una desagradable sorpresa: un vigilante estaba plantado en la puerta y cerraba el paso a cualquiera que deseara asistir aduciendo que no cabía más gente en el auditorio y que a partir de cierta hora (al parecer 5 minutos atras) esos movimientos distraerían a los presentes. Se nos dijo que en el aula J201 estaba habiendo una videoconferencia del evento y que debíamos retirarnos allá. Al parecer muchos lo hicieron. En mi caso y de los que se quedaron ahí nos rehusamos. Era un evento demasiado importante como para verlo en una pantalla (también lo habríamos podido ver por la página de la PUCP si de eso se trataba) y sobretodo el cerrar las salas a la libre asistencia y mandar a quienes sobran aparte del resto me parece una mala costumbre, reñida con el ambiente distendido, libre y cordial que se supone que garantiza nuestra universidad y una facultad como Sociales. Por tanto habernos ido a J201 era en ese caso, a mí entender, una forma de justificar un mal orden. Aún así hubo más que eso, haberse negado por eso habría sido verdaderamente infantil. Lo que ocurría era que los organizadores incurrieron en una sucesión de actuaciones contradictorias y que denotaban una preparación deficiente de la conferencia que nos parecieron indignantes. Irnos en ese caso habría sido también darles la razón y aceptar que no pasaba nada.

Por un lado, como dije antes, la actuación de los organizadores pareció bastante inusual. Es verdad que había un número razonable de asistentes de pie o sentados en el piso (los primeros eran principalmente periodistas) y que Humala es una figura pública. Sin embargo, yo he asistido recientemente a eventos en el mismo auditorio en que el lleno era mucho mayor (en más de un Viernes Económicos no ha cabido un alfiler y no ha parecido haber problema con ello) y con personalidades políticas del mismo peso (como una conferencia con Jorge del Castillo y el director de El Comercio, Francisco Miroquesada Rada) y en ellas no se vieron restricciones de este tipo. Por lo que he podido ver el auditorio de Sociales tiene fama de ser un espacio distendido y libre donde la gente puede llegar en cualquier momento, sentarse o pararse en los pasillos si no hay asientos y donde este protocolo difícilmente varía si se trata de una autoridad o de un profesor de nuestro centro. Es lógico, en esta universidad no somos vándalos, la democracia interno tiende a funcionar porque la mayoría de nosotros practica un ethos democrático dentro de la institución porque tenemos la formación para valorar el diálogo y podemos esperar un mínimo respeto nuestros derechos y reclamos de parte de las autoridades. Pero parece que todo esto se sacrificó en esta ocasión y la inconsistencia, en mi caso, resultó bastante chocante.

Uno llega tarde y no se preocupa por el sitio porque no se le ha impuesto la costumbre de no hacerlo. Y no es una conducta a la que se puede obligar de la noche a la mañana sin esperar desconcierto. Pero si se observa que ha habido un riguroso celo por respetar normas particularmente estrictas se entiende esta actitud como coherente y razonable. Pero no hubo nada de eso: a lo largo del evento salieron más de 60 asistentes y al final sobraban asientos. En este caso parecía no haber problema con la incomodidad que causaba el continuo movimiento de personas que al parecer no tenían tanto interés por la conferencia como los no más de 10 que pacientemente esperábamos afuera. Pero eso no fue todo, no sólo no tuvieron problema para dejar salir a cuanto quisiese sino que dejaron ingresar casi al mismo número de quienes estaban afuera: 5 estudiantes de Ciencia Política, dos o tres profesores y similar número de periodistas. Me atrevería a decir que el trato era francamente discriminatorio. Es cierto que entre los que se quedaban afuera había varios estudiantes de San Marcos -sospecho que su apoyo al reclamo de quedarnos se debió más al radicalismo más deshinibido de su medio que a la voz de la razón-, pero también había estudiantes de la universidad que sufrieron este atropello y que pudieron ver que al parecer en esta ocasión algunos dentro de la comunidad universitaria valen más que otros. Otra flagrante contradicción y desagradable sorpresa debo agregar por cierto.

Toda esta cadena de hechos, naturalmente, nos causó indignación. Posiblemente si la realidad fuese otra no habríamos reclamado. Si a alguien se le acostumbra a que es natural y aceptable sufrir este trato lo más probable es que se quede callado, temiendo las represalias por hacer lo contrario. Pero si a uno se le enseña a tener espíritu crítico, buscar el diálogo y la horizontalidad uno espera lo mismo y no que de un momento a otro se le coloquen barreras al libre despliegue. En esta situación la actitud de los organizadores ayudó muy poco. Mostraron en general estar cerrados al diálogo y negarse a soluciones aceptables. Sus argumentos pudieron resumirse en dos frases: las reglas las pone la casa y hay que respetar las jerarquías, lo cual, junto con el mandar de hacer callar a cualquiera que intentase contraargumentar muestra una inquietante actitud autoritaria. En algún momento se nos dijo que no podíamos pasar por razones de seguridad pues el lleno del local nos haría peligrar (es extraño que no hayan mostrado semejantes escrúpulos antes). Toda su propuesta se redujo a hacernos pasar a J201 a ver la videoconferencia, algo que era ilógico pues si nos habíamos quedado ahí era justamente para buscar otra solución. Por último se me invito, como representante estudiantil, a pasar a hablar el día siguiente personalmente con la decana, cosa a la que, debo decir, me he rehusado, por la actitud hostil con la que se hacía la invitación y, sobretodo, por el hecho de que sólo estoy obligado a responder ante las autoridades de mi propia facultad. Sin embargo, aún esos momentos de diálogo fueron muy escasos, la única respuesta real a nuestras demandas fue poner un vigilante más en la puerta y hacer que nuestras protestas chocasen como contra una pared frente a nuestros únicos interlocutores: seguridad. También debo agregar, con gran preocupación, que, en un momento, uno de los vigilantes nos estuvo tomando fotos (¿es que se nos quiere fichar como alborotadores?)

Al final lo único que logramos fue hacer un escándalo. En varias ocasiones en que la puerta se abría para que saliese más y más gente hacíamos tumulto y nuestra discusión y frases frente a los de seguridad y las autoridades degeneraron en ciertas expresiones altisonantes a las que no soy ajeno. Y eso es algo muy lamentable. Yo no me considero un amante del alboroto ni deseo la confrontación con las autoridades. Este tipo de situaciones se dan cuando se cierran las puertas al diálogo y se la reemplaza por la sordera oficial o la represión. En esos momentos, cuando los argumentos racionales no valen, lo único que queda es la agitación, la forma más primitiva y contraproducente de discusión. Se puede disculpar que haya habido fallas y omisión de información en la organización del evento, lo que resulta imperdonable es que en ningún momento se las haya querido reconocer. De este modo al final perdemos todos: el tumulto en un medio como éste no le hace daño. El prestigio de la universidad sufre y el de los que protestamos también. Son las consecuencias de que se nos trate como súbditos irracionales y no como iguales. Eso pasa mucho en nuestro país pero si se da incluso en nuestra universidad, que debería dar el ejemplo, las cosas resultan en verdad bastante desesperanzadoras.

¿El poder o la apertura en los claustros?

Deseaba meditar brevemente por el hecho que puede haber llevado a que los organizadores hayan llegado a actuar con este celo tan desproporcionado en esta ocasión. En muchas ocasiones se han presentado políticos y líderes importantes en el país. En todas ellas -incluso en la un tanto agitada conferencia de Jorge del Castillo en Letras- imperó un ambiente de distensión en que la universidad no se andaba dando el trabajo de controlar de ese modo los movimientos de los estudiantes. Si siempre ha sido así y nadie ha tenido corona, ¿por qué en la visita de Ollanta Humala se hace exactamente lo contrario? Más que un evento académico y participativo el protocolo parecía el de un solemne acto político de homenaje al líder de un partido ¿Será que los organizadores han preferido causar una buena impresión en Humala que en tener consideración para con nosotros? Sería una forma de mostrarle que tan lejos están dispuestos en llegar asegurándole un trato especial, diría pleitesía. Por el comandante se coloca seguridad, se hacen respetar rígidos horarios y se acallan las protestas de quienes no se esperan tantos formalismos. No sería descabellado pensar que ha habido una intención más allá de lo meramente intelectual. Después de todo, Humala tiene buenas posibilidades de ganar las próximas elecciones en el 2011. El estudiante de Sociales Javier Martell, director de El Estandard Social me comentó de las inusuales reparos que tuvieron los organizadores que le impidieron filmar el evento a pesar de ser periodista -cosa igualmente inusual según me dice- y aprovechó precisamente para preguntarle a Humala a la salida de la conferencia sobre cómo muchos académicos que no lo apoyaron en el 2006 ahora aparecían muy entusiastas frente a su causa. Y no está de más decirlo, más de uno de esos académicos, de nuestra casa de Estudios y vinculado a la organización del evento, ha estado participando activamente en actos políticos del Partido Nacionalista y mostrado un notable acercamiento a su líder. Quizás eso explique que a la salida del evento uno de ellos lo protegiese de las preguntas inoportunas -incluidas las de algunos de los que estaban afuera- y lo siguiese a todos lados o la recepción privada que tuvo dentro de la facultad, donde quien sabe qué se haya discutido. Yo no le tengo hostilidad a Humala y tampoco le guardo resentimiento por los inconvenientes de su presentación pero sí comparto los reparos que un sector de nuestra sociedad siente cuando grupos de intelectuales sin mayor representatividad política empiezan a ocupar puestos de confianza en el Estado, como sucedió en el gobierno de Toledo. A eso se refiere el sentido común cuando habla de los caviares y es legítima la crítica a toda cooptación de la voluntad popular. Esto aún más cuando puede tener efectos en el programa y discurso del nacionalismo, llevando al poder propuestas que no fueron las que apoyaron sus bases y, de algún modo, traicionándolas.

Lógicamente mis temores podrían ser infundados. Pero de todas maneras algo queda en el aire. Algo que no parece estar andando del todo bien. En los últimos tiempos se sienten ciertos signos de una actitud menos democrática dentro de nuestra universidad. Hay aspectos macro como que varios miembros en el consejo universitario sean nombrados por el rector y no elegidos por los estudiantes -REAS- ni los profesores -decanos-, que este consejo tome algunas decisiones importantes como la construcción del campus este sin dar cuenta a la asamblea. Y también hay aspectos micro, como el cierre o las trabas a la actividad cultural de los estudiantes en nombre de la salvaguardia de los derechos de autor por la DAES, la mayor centralización y pierda de poder de los estudiantes en muchos aspectos de la vida académica o el que en las conferencias, en que se supone que el acceso es libre, se cierre el paso ni bien empiezan y se las cerquen con agentes de seguridad.

Por ello es deseable que lo que ha sucedido en esta oportunidad en el auditorio de Sociales no se repita en más instancias de la vida universitaria y el diálogo vaya cediendo paso a la imposición y la mano dura. No somos la universidad que somos y no hemos luchado por su independencia frente a ciertos poderes fácticos por cosas como esas. Se necesita, por tanto, evitar que estas situaciones vuelvan a repetirse pero no con represalias o más vigilancia sino reconociendo los errores y procurando un cambio de actitud que procure el real respeto a la vida democrática y la equidad. He debido dar mi versión de los hechos lo antes posible para que no se me malinterprete y se crea que obre por puro capricho o irracionalidad. Aún así reconozco con humildad que por momentos me dejé llevar por la exhaltación del momento y que mi conducta no fue la más apropiada. Lo mejor por ello es prevenir que situaciones como éstas donde la razón cesa de actuar puedan estarse dando. Espero, por tanto, con vocación de preservar la buena salud de nuestra institución que nuestras autoridades también reconozcan el error de los organizadores y rectifiquen prontamente las fallas y atropellos que se han visto, garantizando una organización más eficiente y abierta en ocasiones similares y pidiendo disculpas por lo acontecido.

sábado, 4 de octubre de 2008

La prohibición de las proyecciones de los jueves culturales y el sorpresivo rigor antipiratería en la PUCP, ¿un simple exceso de celo?

Una intervención sorpresiva

El jueves 18 al mismo tiempo que estudiantes salían a reclamar por su derecho al medio pasaje, tenía lugar la semana de derechos humanos en la universidad y la FEPUC salía a buscar firmas para la ratificación de la Convención Interamericana de DDHH ocurrió un hecho que tomó a muchos por sorpresa. Las autoridades universitarias, más específicamente la Dirección de Asuntos Estudiantiles (DAES) atentaron precisamente contra uno de nuestros derechos: el de acceso a la cultura.

En una movida completamente sorpresiva la universidad al parecer quiso llevar a sus últimas consecuencias lo de "ser un ejemplo para para el país", esta vez mandando a clausurar una serie de proyecciones llevadas a cabo por grupos de estudiantes en el pabellón Z por usar material audiovisual pirata o descargado de Internet violando derechos de autor. Estos grupos presentaban semanalmente los jueves de 12 a 4 una variedad de contenidos como lucha libre (La raza), anime (AnimeH), telenovelas asiáticas, entre otros. Algunos de los afectados, como AnimeH llevaban varios años realizando sus actividades y tenían una afluencia constante de personas ajenas incluso a la comunidad universitaria. Resulta especialmente curioso que se haya tomado una medida tan drástica teniendo en cuenta que durante años se toleraron y se dieron salones y pantallas para estas proyecciones. Incluso en el caso de AnimeH sus actividades aparecían en la agenda oficial de Suplemento Q y se le dedicaron reportajes en la misma revista, el último hace tan sólo unos meses ¿Si nuestra universidad condena la piratería por qué dejo que dejó que se pasase durante años en sus dominios e incluso la promocionó? Creo que uno de los lemas que se mostraron por los 90 años fue "bienvenida la coherencia" pero aquí lo que percibo es arbitrariedad. Despues de todo la letanía contra los males de la piratería no es nada nuevo aquí y habría sido muy fácil negar la autorización a este tipo de actos. Quizás podamos hablar de diferencias entre la Dirección de Comunicación Institucional (DCI) que publica Punto Edu y Suplemento Q y la DAES, pero es en todo caso la segunda la que permite o deniega esto. Creo que no soy el único que piensa que cuando se sienta un precedente hay que respetarlo. Al menos eso se nos dice nuestro decano en las sesiones de consejo para disuadirnos de ser blandos con estudiantes a punto de perder su matrícula por su mal desempeño.

Contra la piratería, ¿y contra la cultura?

En estos casos se muestra como la aplicación de ciertas ideas que pueden ser válidas en una realidad pueden ser completamente desacertadas en otra. Algo como esto podría dar pie a disertar sobre cómo las ideologías o doctrinas filosóficas no pueden ser transplantadas en estado puro fuera de su contexto original sin caer en serias contradicciones con el nuevo medio o servir de crítica a los ideales reguladores de la vida social, que pretenden someterla a sus designios sin tener en cuenta como ella funciona y cuanto pueden llegar a chocar con ella en la persecución de sus fines. Pero prefiero dejar por esta vez de lado la metafísica ¿A qué viene todo esto entonces? Pues resulta que en este país me atrevería a decir sin equivocarme que el 95% de la música, películas y anime que consumimos son o bien pirateados -con Galerías Brasil, Polvos azules y rosados y el Centro Comercial Arenales como sus respectivos emporios- o bien descargados por Internet, lo cual en ambos casos significa que no se pagan derechos de autor. En todos estos casos los productos originales y con licencia son escasos, casi inexistentes y cuando los hay sus precios son exhorbitantes para la inmensa mayoría. Un amigo mío con una pasión inusual entre nosotros por la formalidad, se mandó a comprar en Estados Unidos los dvds originales de una serie de anime. Le costó cerca de 200 soles, si se hubiese dado una pasada por Arenales habría conseguido lo mismo por 10. Buenos, bonitos y baratos, los abominados piratas y descargas son sumamente eficientes en proporcionarle al consumidor más exigente lo que desea. Por tanto en el Perú el fan de anime, el melómano e incluso el cinéfilo se abastecen mayoritaria o totalmente del material contrabandeado hasta el punto que esto ha llegado a formar parte de su cultura. De este modo una autoridad que vive en el mundo de las ideas y cree que estamos en Japón, Europa o Estados Unidos donde basta con hacer cumplir la ley para que el consumo cultural sea absolutamente formal muestra un desconocimiento absoluto de su entorno.

Añadamos un comentario adicional respecto al caso concreto de AnimeH. En todos sus años de funcionamiento se han preocupado de proyectar siempre series de estreno, recién subtituladas, las cuales jamás pasarían en la televisión de señal abierta, ni siquiera en el cable (créanme, la progamación de Animax deja mucho que desear y si se da el caso de que saquen algo bueno y nuevo sus doblajes hieren al buen gusto). Con las otras proyecciones canceladas, como las de cine, lucha libre y telenovelas asiáticas hay un daño menor con la pérdida, pues mucho de lo que se ve ahí sale en la televisión o, en el primer caso, se dispone ya de cineclubes y de muchas buenas proyecciones abastecidas por audiovisuales. De las proyecciones animescas se puede decir que han cumplido un rol en cierto modo pedagógico pues han dado a conocer ciclo a ciclo a los aficionados menos enterados lo más representativo del género en nuestro tiempo. Una de los argumentos que la DAES ha esgrimido contra sus actividades es el recolectar donaciones de los asistentes con fines de lucro. Fuera de que las cantidades recabadas eran ínfimas y se destinaban a comprar material para un mínimo de publicidad, el argumento resulta verdaderamente irrisorio. Lo que no conocen quienes tan alegremente atacan este entretenimiento es que las ganancias si se mostrasen series originales no irían al autor sino a compañías norteamericanas que han adquirido la licencia. Pero esto no es verdaderamente lo relevante sino el hecho de que las principales ganancias de la industria del anime no proceden de la venta de las series en sí sino del merchandising relacionado a ellas (siguiendo el patrón que tan conocido de George Lucas con Star Wars) . Los fans más acérrimos, por cierto, son ávidos consumidores de estos productos, que compran importados haciendo a veces gastos nada despreciables. Por otro lado, en el mismo Japón, donde podemos esperar que la ley se aplique con mucho mayor rigor, se tolera la venta en ferias de versiones de los mangas en circulación hechas por aficionados. Es decir, los catolicinos pretendemos en este caso ser más papistas que el papa.

¿Tan sólo aplicación desmedida de las normas?

Con todo lo dicho creo que puedo decir sin temor a equivocarme que la DAES ha cometido un atentado real contra el derecho a la cultura pues priva a los afectados de la que es prácticamente la única fuente de acceso a muchas de sus manifestaciones. Se supone que uno de los fines de la universidad es promover el mayor número de actividades culturales de parte de los estudiantes, pero con este acto no hace sino poner trabas al dinamismo que en todo este tiempo se ha alcanzado. Así, en su rigor de imponer las normas terminan siendo como Creonte, quien atrajo el dolor y la ira de los dioses antes que la paz con su celo en castigar a la estirpe de Edipo
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Quiero creer que ha sido un rigor exagerado lo único que ha conducido a la prohibición de estas proyecciones. Sin embargo, temo que podrían haber existido otras consideraciones en esta decisión intempestiva. Según tengo entendido algunos estudiantes se quejaron del contenido "inapropiado" de algunos de los animes presentados en AnimeH (a pesar de que nunca se pasó pornografía ni nada que pudiese parecer muy controversial o escabroso por estos lares) y esto podría haber servido como una justificación para tomar cartas en el asunto. Si es así estamos ante un peligro gravísimo y nuevamente frente a una flagrante inconsistencia: en la misma semana en que la universidad conmemora los derechos humanos atenta contra uno de los más significativos, la libertad de expresión. Este es un hecho que nos debe invitar a reflexionar. Al margen del interés que tengamos en el anime o cualquier cosa que se pasase en los jueves culturales no podemos admitir que no se deje a los aficionados de nuestra propia universidad tener la iniciativa de presentarlo porque le disguste a unos. Si es así en un futuro podríamos hacer lo mismo con quienes quieran presentar teatro, cine o exposiciones "de mal gusto", hablar de temas "difíciles" o criticar "de más" al gobierno o a nuestras propias autoridades. La lucha contra moseñor Cipriani sería en vano aún si no nos venciese judicialmente si es que se empieza a socavar lo que nos hace ser una universidad democrática, pluralista e interesada en promover las diversas expresiones culturales. Deberíamos dar el ejemplo luchando por esto último antes que, con un celo desmesurado, contra la piratería.

Es por todo ello que resulta lamentable que ni un solo representante estudiantil haya dicho nada sobre el tema, posiblemente por desconocimiento o por creer que se trata de algo irrelevante. Sin embargo, despues de todo lo dicho creo que se podrá entender que esto posee connotaciones mucho mayores de lo que podría aparentar a simple vista. Aunque habrán notado y reconozco personalmente una debilidad por el anime -que me permite en este caso argumentar con conocimiento de causa sobre el problema- no considero que ventilar esta preocupación sea un capricho, una agenda de minorías. Creo que esto es algo que debe preocupar a cualquiera al margen de sus preferencias estéticas porque se sienta un precedente preocupante que puede terminar afectando a todos. Por mi parte expreso desde aquí mi completo apoyo a todas las acciones que AnimeH y los demás grupos afectados por la medida realizen ante la DAES y ofrezco interponer mis buenos oficios para llegar a una solución razonable. La iré adelantando desde ahora para que se vea que aparte de criticar es necesario ofrecer soluciones: dado el éxito y la importancia que han cobrado grupos como AnimeH y para que la universidad no se contradiga con el anterior respaldo a sus esfuerzos debería, a través de su sección de audiovisuales, gestionar la adquisición de dvds de anime originales de las series de estreno para las proyecciones que se realizen de aquí en adelante. De este modo, al igual que se ha hecho con ciclos de films como el del Cine Foro y las más recientes del CF de Letras se combinaría calidad y apoyo institucional con lo que ganarían todos: los asistentes, la vida cultural y el pluralismo.

jueves, 2 de octubre de 2008

Asamblea de delegados + reforma del estatuto de la FEPUC + debate accidentado: ¿una decisión precipitada?

Este jueves 2 de Octubre a las 12:30 tuvo lugar una reunión de carácter decisivo para la vida política de nuestra universidad. Hubo asamblea general de delegados (que incluye a representantes supernumerarios de los cursos de las facultades, miembros de CFS, tercios y REAS) con el fin de decidir la reforma del estatuto propuesta por la actual FEPUC. Parece que nuestra actual dirigencia no se ocupó mayormente de los problemas por los que clamaban sus representados por estar muy preocupados en su juego de la CIDJ y tramando este vasto cambio en las estructuras de la federación que seguramente habría de inspirar razonables dudas entre no pocos......... si es que se hubiese debatido y expuesto mínimamente entre la mayoría.

Nadie, fuera de una porción de los representantes estudiantiles y los muy atentos a los avatares de la vida universitaria se enteró de la decisión tan trascendental que iba a tomarse. Ni un solo cartel, ni un solo conversatorio, ni siquiera volantes.......... incluso no se mandaron correos con la convocatoria a los que debían ir!!! Difícilmente puede decirse que dentro de su legado de esta FEPUC esté el haber fomentado la participación estudiantil.

Por mi parte no pude asistir y me siento responsable por no haber aportado algo al debate y quizás haber influido de algún modo en el resultado con mi voto o negativa. Sin embargo, diré en mi descargo que recién supe de pasada de esta iniciativa por un breve intercambio verbal con Ralph Sanchez en una junta de facultad frustrada hace dos semanas por falta de quorum, que después no recibí más información respecto y que, aunque se me mencionó con dos días de anticipación que se realizaría esta asamblea, no se me especificó el lugar ni tuve forma de confirmar el dato. En todo caso solo un miembro del tercio de Letras asistió (justamente quien forma parte de UNES y tenía mejor acceso a la información) y al inicio de la asamblea hubo sólo 28 delegados (37 finalmente) de los que alrededor de 15 habrían sido de de UNES. Me atrevería a decir que hubo mala fe en no informar adecuadamente, en todo caso es una lección de que si uno no es lo suficientemente avezado en esto se encontrará de que se lo margine, por más que esté investido con una misión como representante de la que debe rendir cuentas y a la cual lesiona.

En todo caso será mejor dejar los preámbulos y pasar a la sustancia, ¿cuáles fueron los cambios tan importantes en cuestión? ¿Cuáles fueron el resultado y las incidencias de este debate?

El estatuto de la discordia

Para empezar advertiré a los lectores distraídos que sólo el primero de los puntos se llegó a debatir y, finalmente, a votarse. Por ello es recomendable prestarle especial atención y enterarse de los otros para estas listos para las polémicas venideras.

Para empezar se cambia la conformación de la Mesa Directiva FEPUC (artículo 56 y sgts), cuyo nombre se abrevia a MD FEPUC al reducirse su número de delegados de 12 a 7. Según otras fuentes se disminuirían a tan sólo 4:

a. Secretaría General
b. Secretaría de Vida Universitaria
c. Secretaría de Derechos Universitarios
d. Secretaría de Planeamiento y Difusión

Las secretarías suprimidas en la mayoría de los casos pasarían a ser coordinaciones subordinadas a los secretarios. Cabe destacar que con la modificación se suprimiría la Secretaría de Derechos Humanos (que sería reemplazada por la de Derechos Universitarios) sin dejarle ni siquiera rango de coordinación. Un hecho muy curioso, dado el gran entusiasmo con el que han luchado varios miembros de nuestra FEPUC por los derechos de los jóvenes al insistir en la ratificación CIDJ, ¿o será que eso es algo que no tiene nada que ver? Con este último papelón de la Plaza de la Memoria el 18 de septiembre uno ya no sabe qué pensar.

El fin de estos cambios es, según quienes los han elaborado, incrementar la eficiencia en la labor de la federación. Sin embargo, creo que sería pertinente recordarles que ellos no son gerentes de alguna empresa o institución sino representantes elegidos por los estudiantes para velar por sus intereses. No es que no se deba cuidar la organización y la ejecución de las iniciativas pero esto no debe vaciarse del fin anterior, sin el cual sólo tenemos un gremio que vive para sí mismo y sirve con criterios instrumentales a sus propios fines. No debemos dejar de tener en cuenta, por otro lado, que disminuyendo de tal modo las secretarías se hace lo mismo con la capacidad de deliberación y de plantear disensos, privilegiándose en cambio la centralización y la voluntad de unos cuantos. Asimismo, de haber más de un grupo a la cabeza de la FEPUC se hace imposible plantear una distribución equilibrada de cargos. Esto último puede sonar a repartija para algunos pero bien llevado a cabo es esencial para el equilibrio democrático cuando se tiene una coalición en la dirigencia.

Sin embargo, los cambios no sólo afectan este ámbito, se trata de algo mucho más orgánico. Por los poderes del artículo 28 en la Asamblea de Delegados FEPUC pasará a haber tan sólo un REA y un miembro tercio por cada facultad. Pero eso no es lo peor. A partir de ahora sólo habría de 3 a 5 delegados supernumerarios por cada facultad. No mucho tratándose de miles de estudiantes, ¿no? Y por arte del artículo 43 en la más alta instancia de la Mesa de Presidentes FEPUC junto con el presidente de la FEPUC y los presidentes de los centros federados queda un solo REA, ¿tan mal han estado haciendo nuestros representantes su labor como para que pertenecer a esta Mesa sea más improbable que integrar la exigua delegación estudiantil en el Consejo Universitario?

El cambio no sólo toca aspectos administrativos. De acuerdo al artículo 15 de ahora en adelante sólo podrán ser representantes en la MD FEPUC los alumnos con un mínimo de 12 créditos en el ciclo. Ésta reforma, que sí resulta más razonable que las anteriores (recordemos como en otras universidades como San Marcos se ha dado tanto el caso del dirigente estudiantil que vive de ocupar cargos en vez de estudiar) causó enérgicas protestas del Frente de Izquierda Universitaria (FIU) y de Acción Crítica (ACR) quienes no habían entendido el sentido del texto y estaban seguros de que se privaba a los estudiantes con menos de 12 créditos de participar en la federación o siquiera votar para ella.

Otra propuesta, esta sí a todas luces positiva, fue la contenida en el artículo 98 de crear un fondo para un presupuesto participativo. Esto podría reforzar el funcionamiento democrático del gremio y fomentar el interés de los estudiantes en su dinámica. Sólo cabe esperar que sea verdad tanta belleza.

Espero no haberme perdido entre toda esta disgresión.

Minucias y pormenores de la polémica

Ahora cabe agregar la situación en que se llevó adelante esta asamblea, sus aspectos contingentes pero no por ello menos reveladores. De buena fuente pude saber que el nivel del debate fue muy bajo, que en muchos puntos este degeneró en un intercambio de agresiones verbales y que el manejo que de la situación hicieron los anfitriones de la FEPUC fue entre torpe y hostil hacia sus críticos.

Todo empezó con una discusión, a simple vista bizantina, sobre si la reforma era parcial o total. En realidad de bizantino no tenía nada el dilema, pues de darse el primer caso bastaba con mayoría simple para pasar los cambios. A pesar de la correcta argumentación de los expositores de oposición hicieron una correcta argumentación defendiendo que los cambios eran del segundo tipo (según Renato Constantino esto se debe a que se crean nuevas instancias con las coordinaciones, lo cual representa una modificación integral del estatuto). Empero, los representantes de la federación contraatacaron apoyados por su presidente y literalmente definieron la parcialidad de la reforma.

Claro que los modales no fueron solo de la casa sino que también los hubo por parte de los invitados. Así, en medio del debate, los integrantes ACR y FIU comenzaron a repartir volantes con el texto "Reforma !Así No!" que leyó Jorge Meneses. La MD-FEPUC les señaló con razón que el punto seis estaba fuera de lugar porque era una interpretación equivocada del artículo 15 de la norma por, como he mencionado antes, pensar que se excluía a los alumnos con menos de 12 créditos de toda participación en la FEPUC. Tendré buena fe y confiaré en que esto fue solo producto de no informarse a fondo de la iniciativa.

El debate siguió con ejemplos de distintas mesas directivas de centros federados. En este sentido, en una serie de intervenciones se mostraron contrarios a la reforma por considerar que se confundía una mejora en la gestión con gestión empresarial y se desnaturalizaba de este modo la representación estudiantil. También se criticó al presidente de la FEPUC su manejo de la sesión, en la que a los no-delegados se los limitó a medio minuto de intervención e incluso se llegó a interrumpir descortesmente a una de las participantes. Renato Constantino aprovechó su intervención para protestar por el hecho de que se suprimiese la Secretaría de Derechos Humanos.

En cierto punto Eduardo Valderrama, uno de los voceros de la oposición, pidió una moción de orden para que a la votación se agregue la opción de crear una tercera opción de crear una comisión que elaborase un nuevo proyecto de reforma. La idea se desestimó y ni siquiera se sometió a debate. Este hecho fue el detonante para que once delegados (todos los del FIU y ACR, Valderrama y Krishna Castillo, presidente del CF de EEGGLL) abandonasen el salón. Acto seguido se votó el proyecto con los que quedaron y fue aprobado con o 20 votos a favor, 4 en contra y 2 abstenciones. Finalizada la votación sorpresivamente intervino el ex presidente de la Junta de Fiscales Yturbe para decirle a Salcedo que, a pesar de ser amigos se sentía decepcionado de su manejo de la junta que había llevado a que tantos delegados la abandonasen., aunque eran amigos, se sentía decepcionado.

Lo que se viene

Los resultados darían a entender que el proyecto (al menos en lo que concierne a la MD FEPUC) ha sido aprobado. Sin embargo, los voceros de la oposición ya se han pronunciado afirmando que, de haber llegado a ser un tercio de delegados los que abandonaron la sala el acuerdo sería ilegal (esto explicaría las razones detras del acto, si bien parece que se quedaron cortos por un par de delegados). Por otra parte, dada la importancia del proyecto, debería ser aprobada por referendum entre todos los delegados numerarios.

A pesar de no haber sido testigo ocular de la discusión -o tal vez en parte por esto- tenga la impresión de que un cambio de esta magnitud se ha estado tomando muy a la ligera hasta este momento. Al margen de los méritos o deméritos del texto resulta reprobable que no se haya dado a conocer más el tema entre los estudiantes, lo que podría implicar que, para los propios miembros de la FEPUC, la institución se ha hecho tan irrelevante que lo que se haga con ella no vale la pena ventilarlo de modo que el mayor número posible de gente se entere y opine. Y seguramente este problema se fortalecerá, pues la mayor parte de la comunidad estudiantil verá con apatía esta controversia y ni se molestará en saber qué cambia y qué queda (de hecho creo que a muchos ni siquiera les importaría lo que tanto temen el FIU y ACR). Es lamentable pero con estos sucesos se tiene la impresión de que a muchos les daría igual que la federación siguiese existiendo o no.

Dentro de mes y medio se vienen las elecciones a este órgano. Habrá que ver cómo el tema del estatuto influye en la campaña y si los grupos políticos logran usarlo a su favor, consiguiendo una mayor movilización estudiantil. Es curioso que teniendo una federación lastrada por la impopularidad -cuyo mayor mérito ha de ser no haberse disuelto a lo largo de su período- se aventuren a lanzar una medida tan audaz, quizás queriendo dejar una impronta, quizás calculando que permitirá a su célula mantener su influencia tras las elecciones.

Según he oído de gente que estuvo antes en estas en estas lides, ahora egresada, no es la primera vez que se discute el cambio de estatuto en tiempos recientes. Al parecer hace unos años también se propusieron reformas y unos años antes también. Quizás sólo se trate de una historia ciclica que nosotros actuamos sin darnos cuenta de su naturaleza y que al final lleva a poco o nada. Por eso no estaría de más que todos los que participamos de este drama, ¿o farsa? nos informemos de las anteriores representaciones, tengamos en cuenta ese popular refran de que aquellos que no conocen su historia están condenados a repetirla (que algunos sin razón, en furor nacionalista seguramente, pretenden atribuir a Jorge Basadre). Quizás no haya que tomarse del todo en serio ni desvelarse por este asunto, pues en verdad como representante se pueden hacer cosas que resulten más útiles y menos arcanas para la comunidad de estudiantes. En todo caso puedo inferir que el tema del estatuto será la manzana de la discordia en el proceso electoral, con el intento de capitalizar el apoyo y el rechazo a los cambios. Lo que sí no puedo aventurar es si servirá para aumentar en algo las magras cifras de quienes van a las urnas, de no ser así estaremos ante el mayor fracaso: no conseguir revitalizar la participación política estudiantil.

Nota: No puedo dejar de agradecer a Javier Martell y a Renato Constantino, quienes tuvieron ocasión de asistir al evento, de informarme de sus pormenores. En el caso del segundo también me apoyé en su blog: http://renatoconstantino.blogspot.com/esperando su comprensión y valoración del esfuerzo realizado en analizar desde una perspectiva propia la información proporcionada por el mismo. En futuras ocasiones espero que mi fuente también les sea de alguna utilidad.